La idea de este proyecto pretende remitir la fragilidad del sujeto con el afuera. El miedo de enfrentar ciertas realidades lo acobarda y lo paraliza.
Por ello, se aísla, se resguarda en su propio refugio imaginario e ideal, transmutándose en hombre-oruga, para esconderse de la existencia real que lo atormenta.
Los protagonistas (hombres-orugas) expresan la secuencia de sus metamorfosis formales presentando el concepto del ciclo de transmutación.
No solo manifiestan diferencias en lo formal, sino también, en lo que concierne a los colores empleados. El color rojo es el que los vincula entre sí, simbolizando la defensa y supervivencia de estos hombres-orugas con respecto a la realidad.
El hábitat que ellos mismos generan para aislarse y recluirse, refleja espacios residuales herméticos (mundo imaginario-capullos), que los protege de la conexión con el afuera, simbolizando vidrieras que exhiben a espectadores silenciosos y ajenos al mundo real.
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sábado, 17 de octubre de 2009
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